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Casi 25 años después...

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Casi 25 años después...

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Lunes 01 de Julio de 2013 00:00

     

Ultimamente parece que todo empieza mirando hace atrás, y es que en realidad es así. Solo el que conoce el pasado puede vivir en el futuro, y solo el que entiende el pasado puede entender el presente y, por supuesto, el futuro. Lo hemos dicho muchas veces y una y otra vez el tiempo nos da la razón.

Hace casi 25 años, concretamente a principios de 1989 publicamos un trabajo que en aquel momento dió mucho que hablar pero que, como frecuentemente suele ocurrir, poco a poco fue quedando en el olvido como consecuencia de múltiples razones, entre ellas el afán que en el mundo investigador existe por publicar algo sumamente novedoso, o que al menos suene como tal, aunque no aporte nada o el aporte sea mínimo al avance del conocimiento. En aquel trabajo, titulado:

Reasons for the variability in growth hormone (GH) responses to GHRH challenge: the endogenous hypothalamic-somatotroph rhythm (HSR).

J Devesa, L Lima, N Lois, C Fraga, M J Lechuga, V Arce, J A TresguerresDepartment of Physiology, School of Medicine, Santiago de Compostela, Spain.

Clinical Endocrinology (impact factor: 3.17). 05/1989; 30(4):367-77. 

y publicado en Clinical Endocrinology, se describía por vez primera en el hombre la existencia de un ritmo propio entre el hipotálamo y la hipófisis, especialmente dependiente de una hormona, la somatostatina, que justificaba la tremenda variabilidad de las respuestas secretoras de GH a la estimulación para valorar si existía un déficit de la hormona, en niños y adultos. Incluso, mediante una serie de análisis matemáticos de regresión múltiple habíamos llegado a establecer la predicción de una respuesta falsamente anormal de GH (o falsamente normal) en función de los valores previos a la estimulación con una certeza del 95%. Fue un trabajo de muchas horas de estudio de los cientos de resultados hasta que llegamos a entender las razones de esa variabilidad de respuestas y establecimos la fórmula matemática correctora. Fue también un trabajo que costó mucho tiempo y esfuerzo el que llegase a ser aceptado para publicación en una revista tan prestigiosa como era Clinical Endocrinology de Oxford, porque los revisores (quienes tenían que dar el visto bueno para la publicación o negar ésta) no acababan de entender los razonamientos, mezcla de bioquímica, fisiología y matemáticas. Pero al final el trabajo se publicó y tuvo una gran repercusión, en su momento. 

Pero como decíamos al principio, las cosas van quedando en el olvido y por ello es frecuente que, en Medicina, una y otra vez, estemos dando vueltas a la noria sin darnos cuenta de que muchas veces simplemente mirando hacia atrás podemos entender el presente y predecir el futuro. Me consta que, como casi siempre, a muchos de mis colegas les van a molestar estas frases, si las leen, pero es la pura realidad (a la que, por cierto, tampoco yo soy ajeno). 

Todo ésto viene a cuento porque hace unos minutos llegó a mis manos (a mis ojos en realidad) una publicación del Hospital General de Massachussetts, concretamente de la Unidad de Endocrinología Pediátrica del Hospital General de Massachussetts (Boston) y Facultad de Medicina de Harvard, titulada: 

"Diagnosis of Growth Hormone Deficiency in Childhood"

Autor: Takara Stanley, publicada en Febrero de 2012 en Current Opinion in EndocrinologyDiabetes and Obesity, en la que el autor analiza los tests provocativos que actualmente se utilizan para el diagnóstico del déficit de GH. Textualmente afirma: "Los tests provocativos (hipoglucemia insulínica, arginina, glucagón, clonidina, etc) siguen siendo objeto de una gran controversia y existen muchas contradicciones con respecto a la validez y reproductibilidad de sus resultados. Pero además, los tests de estimulación de GH no son fisiológicos" (es decir, si un paciente responde a un determinado test de estimulación eso solamente significa que ese estímulo puede inducir liberación de GH, pero en absoluto demuestra que en condiciones fisiológicas, o sea a lo largo de su vida normal de 24 horas, el paciente vaya a liberar la hormona o la cantidad de ésta que su organismo precisa). Y continúa: "Más aún, los resultados obtenidos en ese test dependen del patrón de secreción de GH que se está produciendo inmediatamente antes de esa estimulación externa"; y en este punto cita nuestro trabajo de hace casi 25 años. 

En otras palabras, el tiempo sigue dándonos la razón, esta vez en palabras de un miembro de una Universidad tan famosa en el mundo como es la de Harvard y de un hospital igualmente famoso como el Hospital General de Massachussetts. Y no somos nosotros quienes ahora lo decimos, ya lo dijimos hace mucho....

No podemos evitar el sentirnos orgullosos de haber demostrado lo que demostramos tiempo ha, en contra de las corrientes en boga en aquella época, así como de que mucho tiempo después se mire hacia atrás, por otros, para volver a lo que en aquel entonces hicimos. Nos ha pasado con otras muchas publicaciones; pero también, ya como catedráticos de Universidad no podemos evitar el sentir una cierta tristeza pensando en la cantidad de tiempo perdido y dinero malgastado: ¿por qué?, pues por no mirar al pasado, conocer éste, integrar los conocimientos y evitar con éstos el realizar miles de trabajos que muchas veces se quedan en nada por no aportar nada significativo para el avance del conocimiento.

Jesús Devesa 

 

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